Construyendo puentes genéticos, modelos matemáticos en acción

¡Ey, gente curiosa del universo! Hoy nos adentramos en el fascinante mundo de los genes, pero no te preocupes, no necesitas un doctorado para entenderlo. Claus Kadelka, un biólogo genial de la Universidad Estatal de Iowa, junto con su escuadrón de estudiantes, ha estado descubriendo los secretos de los genes y construyendo modelos matemáticos alucinantes. ¿Qué rayos son esos modelos? Imagina que los genes son como interruptores que pueden estar prendidos o apagados, es un poco como el interruptor de la luz en tu habitación, solo que en este caso, el interruptor decide si un gen está activo o no. Así que, básicamente, estamos hablando de redes booleanas que nos ayudan a entender cómo funcionan los genes en nuestra máquina biológica.

Kadelka nos cuenta que estos modelos no son solo teoría loca, sino que nos muestran cómo la evolución ha sido como el director de orquesta, dando forma a las decisiones que nuestras células toman desde hace millones de años. ¡Piensa en ello como el chef maestro que mezcla los ingredientes perfectos para una receta épica! Ahora, la parte divertida: Kadelka dibuja en su hoja de papel una red reguladora de genes sencilla; gen A produce algo, activa gen B, que activa gen C, que a su vez desactiva gen A. ¡Es como un ciclo de aire acondicionado genético! Pero no pienses que esto es un juego simple, algunas de estas redes tienen más de 300 genes. ¡Imagínate tratar de entender esa fiesta genética!

Y no pienses que todos los genes son súper originales, hay genes redundantes que básicamente hacen el mismo trabajo. ¡Cómo tener dos mejores amigos que siempre te dicen lo mismo! ¿Cómo llegaron a estos descubrimientos épicos? Los estudiantes de Kadelka usaron un algoritmo mágico para escanear millones de artículos biomédicos y encontrar los que más molaban. Revisaron 2,000 artículos uno por uno y encontraron unos 160 modelos con cerca de 7,000 genes en la pista de baile. ¡Eso es investigación en toda regla!

Añade a la mezcla a Addison Schmidt, un estudiante de último año en informática y coautor del artículo, este chico, cuando estaba en primer año, construyó una base de datos en línea para el proyecto. ¡Qué crack! La investigación no solo es buena para la ciencia, sino que también expande horizontes. Schmidt afirma que este proyecto lo ayudó a mejorar sus habilidades con el lenguaje de programación Python y lo motivó a lanzarse a otras investigaciones. ¡Eso es lo que llamamos un viaje genial! ¡Así que chicos, no tengan miedo de sumergirse en el mundo de la investigación, puede ser más emocionante de lo que piensan!

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