¿Implante cerebral elimina la depresión?¿posible?

Científicos desarrollan un implante que es capaz de localizar y bloquear la actividad cerebral relacionada con la depresión incluso en un paciente que no responde a los tratamientos convencionales, este “marcapaso” para el cerebro identifica la región afectada y envía una pequeñísima carga eléctrica que provoca la eliminación de los síntomas de la enfermedad.

El tratamiento consta de dos fases, en la primera el objetivo es identificar el patrón específico de la actividad cerebral (biomarcador) responsable de la aparición de los síntomas; para ello el paciente se tuvo que someter a una exploración intensiva que duró 10 días. En ese tiempo tuvo que llevar unos electrodos que medían su actividad neuronal e informar a los investigadores acerca de cómo se sentía emocionalmente, tras la exploración el equipo pudo identificar con precisión el biomarcador que provocaba los síntomas de la depresión.

Encontrar ese patrón es clave para el éxito del tratamiento porque permite una respuesta individualizada, debido a que  la depresión de una persona puede ser muy diferente a la de otra. Una vez identificado este patrón, los investigadores ya saben dónde tienen que colocar el implante y empieza la segunda fase. En el caso de el paciente, colocaron el dispositivo de estimulación en su hemisferio cerebral derecho y lo vincularon a electrodos situados en dos regiones: el estriado ventral, relacionado con la emoción, la motivación y la recompensa, que es donde la estimulación elimina sus sentimientos de depresión. Y en la amígdala, donde, según los investigadores, se puede predecir cuándo los síntomas serán más graves.

Este último electrodo controla constantemente la actividad del cerebro y cuando detecta el biomarcador, el dispositivo envía una señal al otro electrodo para que suministre una pequeña descarga eléctrica de 1mA durante 6 segundos. Esto provoca un cambio de la actividad neuronal y la neutralización de los síntomas relacionados con los estados de ánimo depresivos. El gran éxito de este estudio, es que no sólo ha conseguido identificar el circuito cerebral y el biomarcador correcto, sino que han demostrado que pueden replicarlo de manera sistemática también en el implante.

La comprensión de los circuitos cerebrales responsables de la depresión puede llevar a futuros tratamientos no invasivos capaces de modular este tipo de circuitos.

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