Los científicos están cambiando su búsqueda de vínculos entre la dieta y la demencia

Una investigación sobre el riesgo genético de sufrir demencia y la influencia de los hábitos de vida indica que por muy alto que sea el riesgo que tiene una persona de sufrir alzheimer, si mejora sus hábitos de vida, puede reducirlo notablemente. Estos buenos hábitos los suelen recomendar, sobre todo, los cardiólogos, pero cada vez resulta más evidente que sirven también para prevenir otros problemas; en este caso, referidos a la salud cerebral. Los siete sencillos hábitos de vida consisten en comer de forma saludable, no tener sobrepeso, no fumar, hacer actividad física, controlar el colesterol y la presión sanguínea así como reducir el azúcar en sangre.

Se ha llevado a cabo un seguimiento a más de 11.000 personas durante casi tres décadas, cuando los participantes tenían entre 45 y 65 años los resultados indican que se  obtienen menos enfermos de alzheimer de los que se podían prever hace 30 años, y eso sin tener ningún tratamiento. Disminuir la carga vascular, que es lo único que ha cambiado en este tiempo, ha hecho que las proyecciones de lo que se esperaba hayan bajado como en un 20%.

Estos hábitos deben tomarse en las edades medias de la vida, no vale que se empiece a hacer a los 70 años, hay que hacerlo sobre los 40 o los 50, que es cuando se comienza a acumular daño en el cerebro. Lo más importante que se puede hacer es practicar deporte, no ser sedentario, no fumar, no tener exceso de peso y, si tienes el colesterol alto, tomar las medidas necesarias. Todo eso solemos oír que es importante para el corazón también lo es para las enfermedades neurológicas y para la demencia en particular.

El pico de incidencia de esta enfermedad se sitúa en torno a los 75 u 80 años, pero no todas las personas que llegan a esa edad van a tener deterioro cognitivo o alzheimer, cada año se diagnostican unos 40.000 nuevos casos de alzheimer. Entre un 3% y un 4% de la población de entre 75 y 79 años está diagnosticada. En los mayores de 85 años, la cifra alcanza un 34%, y casi un 40% en los que superan los 90 años. 

No sé tú, pero si en tu familia existen o existieron personas que padecieron de esta enfermedad es como preguntarse si puedes hacer algo para evitar llegar a la mismas circunstancias. Lo que nos dice este estudio es que, llevando una vida con una dieta más adecuada y evitando factores de riesgo vascular y el tabaco, se reduce la probabilidad de tener alzheimer, aunque tengan un riesgo familiar. Modificando tu estilo de vida, estás cuidando tu cerebro para cuando llegues a las edades en las que toca. ¡Así que ha ejercitarnos y todo con medida sin excesos!

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